10 curiosidades sobre mí

Soy Víctor Barreda, fisioterapeuta, Watsu Practitioner y propietario de Grow Wellness. Hace varios meses que no publico con frecuencia ya que Aqua4Life (USA) ha evolucionado a Grow Wellness (España). La razón es que hace menos de un año decidí, junto a mi pareja, hijos e hija, que nos mudábamos de nuevo a mi tierra, Villarreal, un pueblo de la provincia de Castellón, mundialmente conocido por su equipo de fútbol, después de más de una década fuera. Y esta es la primera de las curiosidades sobre mí que quisiera compartir hoy.

Y es que:

1. Viví en USA por 8 años y por casi 3 años en Italia

Con apenas 21 años me fui a vivir a Imperia (Italia) donde pasé casi 3 años. Unos años más tarde tuve la posibilidad de ir a Portland (en Oregon, USA) y pasé casi 8 años creciendo mi prole de uno a tres peques, y empezando mi propia empresa de fisioterapia, masaje y terapia acuática. La experiencia ha sido muy enriquecedora en muchos aspectos. A veces difícil teniendo la familia tan lejos y con poco apoyo, y a veces tan gratificante en tantos aspectos ya que Portland es una ciudad maravillosa. De hecho, aún siento el periodo de duelo de haberla dejado atrás.

2. Me chifla viajar: Conocí a mi esposa viajando de mochilero en México

Siempre he querido conocer mundo, otras culturas y otras lenguas. De ahí a mis aventuras de vivir fuera por varias temporadas. A parte de viajes cortos por España y Europa, he viajado por USA y parte de Centroamérica por casi un año, con mi mochila y una hamaca. Esta experiencia me ha dado un vuelco a mi perspectiva de la vida ya que, como muchos artículos dicen: ¡viajar es vivir! Y además, en este gran viaje conocí a mi compañera de vida (y madre de mis peques) y fue cuando hice mi primer curso de Watsu. El comienzo de toda una carrera de terapia acuática.

3. Me encanta jugar a fútbol (si es fútbol sala mejor)

Imagino que como tampoco hay tantas opciones de deporte (como por ejemplo en USA) he jugado a futbol desde chiquitito (en la calle, en la escuela, en el pasillo de casa…). He incluso llegado a jugar en el equipo de la universidad de fútbol sala y en USA estuve entrenando a fútbol sala en un complejo recreativo fantástico Rose City Futsal. Me lo he pasado tan bien (y sigo pasándolo bien) jugando y haciendo amigos allá donde he ido practicando este deporte, siempre desde un punto de vista del juego limpio y en equipo.

4. Si pudiera viviría en el agua todo el tiempo

He pasado tantas horas en el mar y en piscinas toda mi vida. Además, mi primer trabajo fue como socorrista. Me siento como pez en el agua. Aún recuerdo cuánto tiempo podría estar debajo del agua. Creo que soñaba en convertirme en un sireno… Y desde la carrera mismo me ha fascinado la capacidad de curación del agua, lo que me ha llevado a convertir el agua en parte de mi carrera y vocación.

5. Mi instrumento favorito es el Djembé africano

Cuando vivía en Italia unos amigos tenían un grupo de percusión africana y me flipaba. Cuando me dejaban tocar y llevar el ritmo parecía entrar en un estado de trance. Lo mismo ocurría cuando bailaba sin parar al ritmo de los djembes. Con los años he tenido diferentes djembes y he practicado y aprendido un poquitito a hacerlo sonar más o menos bien. Realmente cuando toco siento el ritmo de la tierra, de mi corazón latiendo y me da un subidón que es indescriptible.

6. Me encanta trabajar en la huerta

Durante mi primer viaje en USA estuve de voluntario en una granja en California donde aprendí a conectar con la Tierra, con sus ritmos, y a apreciar de dónde viene nuestra comida. Desde entonces he aprendido muchísimo sobre Permacultura, una forma sostenible de agricultura (y no solo) y he tenido la posibilidad de comenzar y mantener varios huertos (incluidos huertos comunitarios y urbanos). Y es siempre mi intención el encontrar allá donde voy un pedacito de tierra donde poder abastecer, en la mayor o menor manera posible, a mi familia de la comida que producimos, además de sentir esa conexión con la Tierra, que me nutre a todos los niveles.

7. Toda mi prole ha nacido en casa

Cuando mi esposa se quedó embarazada decidimos, sin ninguna duda, que queríamos que naciera nuestro bebé en casa. Algunos nos llamaban locos, pero nosotros veíamos esta opción como la más natural, simple y sencilla. Nuestro hijo Fénix nació en una pequeña sauna en un pueblito de Cataluña en unas 7 horas sin ningún problema y todo de forma muy fluida. Nuestro hijo Lirio y nuestra hija Galena también nacieron en casa, esta vez en Portland, en 4 y 3 horas respectivamente (en el caso de Galena en el agua). Nosotros respetamos las decisiones de cada mami a parir donde se sienta más segura y abocamos a la opción del parto en casa como una opción tan segura como el parto en hospital (no lo digo yo, lo dice la OMS).

8. Mi apodo desde niño: “El Canari”

En mi escuela todos nos llamábamos nombres de broma y algunos se quedaban y otros no. Pues a mi se me quedó. “El Canari”. Muchos amigos y amigas en mi pueblo aún me llaman así y creo que quizás ni sepan que mi nombre es Víctor. La verdad, no sé si fue por lo rubito que era de niño, por lo mucho que me gusta hablar (no cerraba el pico ni debajo del agua) o por lo bien que silbo, pero “El Canari” se me quedó.

9. Soy un maestro paellero

A ver… Igual no es para tanto (y es que hay mucha competencia en mi tierra sobre quien hace las mejores paellas) pero el hecho de viajar y cocinar paellas por todo el mundo y en lugares insospechados, llegando a cocinar para 50-100 personas varias veces, pues algo de experiencia tengo. ¡Y me encanta hacerlo! Me gusta cocinar y servir a la gente y me gusta el concepto de la paella como una oportunidad de juntarte con familia, amigos y amigas y disfrutar la compañía alrededor de una buena paella (hecha a leña). Y si se come directamente de la paella, pues mejor.

10. Me encantan los rituales y crear altares

Con el tiempo hemos desarrollado una infinidad por la espiritualidad pagana, o como le llaman ahora en USA, Earth based spirituality. En nuestra vida diaria nos acompañan una serie de hábitos que, si les ponemos una intención específica, se convierten en un ritual. Por ejemplo, antes de comer siempre damos las gracias (con una canción o una oración de gratitud) o en invierno celebramos el Solsticio de Invierno en lugar de la Navidad. Y la creación de un altar (sea la espiritualidad que sea) es un ritual precioso que siempre nos acompaña y nos da sentido a la vida. Nuestro altar se compone normalmente de objetos que representan a los cuatro elementos: Tierra, Aire, Fuego y Agua; en conexión con los cuatro aspectos del ser humano (físico, mental, emocional y espiritual).

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